Todos aquellos que hemos seguido la carrera de un artista, sabemos que le tenemos un cariño profundo a ese ser que con su voz y a través de su música nos regala tantas cosas, solamente nosotros comprendemos lo que somos capaces de hacer por estar cerca de ellos y lo que podemos llegar a pasar con tenerlo (a) cerca aunque sean algunos instantes, muchas veces la emoción y adrenalina que sentimos al tener a ese ídolo en frente es indescriptible, en mi caso se me ha imposibilitado el habla, los nervios me comen, me tiemblan las manos, sufro con su dolor y comparto sus alegrías, es una gran experiencia, pero en realidad ¿hasta que punto ese artista forma parte de nuestras vidas y hasta donde nosotros podemos ser parte de la vida del artista?
Creo que algunas personas podemos comprender que el artista es un ser humano como cualquier otro, que su vida no es fácil y tal vez que pueda sufrir más que nosotros, respetamos cuando se nos dice hasta aqui, ésta es la última foto, sin embargo, existen algunos más que se pierden en ese fanatismo y quedan cegados, debemos comprender que el artista no va a resolver nuestros problemas de amores, familiares o personales, quizá sea una motivación, nos puede ayudar a través de lo que mejor sabe hacer, a superar momentos difíciles, ese ídolo no es nuestra mamá o papá y por tanto creo debemos ser conscientes que también debemos respetarle y darle su espacio.
Esa personita es sumamente importante para nosotros, pero ¿hasta dónde somos capaces de llegar por hablarle, por acercarnos, porque vea nuestro apoyo?; sé de casos donde los clubs de fans venden comida, empeñan cosas, prestan y prestan, duermen en las estaciones de los camiones, esto no es un reclamo, ni una crítica, simplemente es ver la realidad, un fan hace se podría decir que todo, ¿el artista lo sabe?, ¿lo agradece? ¿se preocupa?
No importa, en la mayoría de los casos, solo ven a sus fans en cada presentación, en cada firma de autógrafos, en los programas pregarabados, afuera de los estadios y emisoras de radio, sin fallarles desde el día en el que se iniciaron en esa persecucíón, pero no conocen más, al igual que los fans no conocemos qué pasa en realidad cuando el artista sale de las entrevistas y no ha de ser fácil llegar a un departamento solitario cuando minutos antes mucha gente hacía hasta lo imposible por estar cerca de él o ella.
El artista al comenzar a realizar su sueño acoge a quienes comprans su cd's, a quienes les piden una foto, un autógrafo, quienes acuden a sus conciertos y se interesan por ellos, les regalan poco a poco su confianza, los invitan a formar parte de su vida, pero como fans ¿qué tanto podemos o debemos saber de ellos?, ¿podemos influir en las decisiones que toman en torno a su vida?, lo que al inicio era glorioso, el reconocimiento tan anhelado que esperaron tener un día aquellos, con los años ¿se puede volver un peso?, se saben casos de artistas arañados, golpeados, acosados por sus fans, por querer saber más, por querer tener a su ídolo aún más cerca, no creo que sea necesario llegar a esos extremos... no podemos controlar a todos, pero a nosotros mismos si, podemos controlar que tanto estamos dispuestos a sacrificar o hacer en nuestra vida por ese ídolo y el artista debe saber que tanto de su vida quiere entregarle a sus fanáticos.
En cuanto a mi experiencia, kika es una artista a la que adoro, estudio comunicación y hago todo lo que está en mi por apoyarla, de hecho, gracias a ella he podido estar en radio que jamás lo imaginé, me gusta escribir y he escrito sobre ella, y aunque para muchos soy Kika o Elizabeth Edgar (asi me dicen algunas personitas), en realidad soy Elizabeth y sé que al momento de hacer lo que en mi vida tenga qué hacer, a lo que me deba dedicar, debe existir objetividad, se puede seguir con ese fanatismo de manera inteligente, no hay que ocultarlo, tampoco oprimirlo, simplemente hay que mostrarlo en el momento justo o ¿me equivoco?.
Besos a todos los kikoteros que adoran a kika, respetan su vida y entienden las circusntancias dificiles cuando se presentan.
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